Marco Común Europeo de Referencia (MCER)
Utilizamos el MCER como referencia internacional para el desarrollo progresivo de competencias lingüísticas, sociolingüísticas y pragmáticas.
Una pedagogía viva: comunicativa, cultural y centrada en la acción. Aprender un idioma es desarrollar nuevas formas de pensar, sentir y participar en el mundo.
El paradigma responde a la pregunta: ¿cómo entendemos el aprendizaje de idiomas? Para Cenzontle Idiomas se fundamenta en tres pilares.
Utilizamos el MCER como referencia internacional para el desarrollo progresivo de competencias lingüísticas, sociolingüísticas y pragmáticas.
Entendemos el aprendizaje como un proceso social. La interacción con profesores y compañeros permite que los estudiantes desarrollen nuevas habilidades lingüísticas dentro de su zona de desarrollo próximo.
Consideramos que la adquisición de una lengua ocurre cuando los estudiantes reciben input comprensible y significativo en contextos de comunicación auténtica.
El método responde a la pregunta: ¿qué enfoque general utilizamos para enseñar?
La lengua se aprende utilizándola para comunicar ideas, opiniones, necesidades y experiencias reales.
Las actividades se organizan alrededor de tareas comunicativas con objetivos concretos y significativos.
Siguiendo los principios del MCER, concebimos a los estudiantes como agentes sociales que utilizan la lengua para actuar, colaborar y participar en situaciones reales.
La lengua y la cultura son inseparables. Integramos perspectivas culturales, prácticas sociales y contextos auténticos en el proceso de aprendizaje.
La metodología responde a la pregunta: ¿qué sucede en nuestras clases?
Los nuevos contenidos se introducen mediante situaciones reales, textos auténticos, materiales audiovisuales y contextos culturales relevantes.
Los estudiantes observan patrones lingüísticos, identifican funciones comunicativas y desarrollan estrategias de comprensión.
Actividades estructuradas para desarrollar precisión lingüística y confianza comunicativa.
Los estudiantes utilizan la lengua para resolver problemas, colaborar, negociar significados y alcanzar objetivos concretos.
Las clases privilegian la comunicación entre estudiantes mediante discusiones, proyectos, simulaciones y actividades colaborativas.
El profesor proporciona orientación continua para favorecer el desarrollo de la competencia comunicativa y la autonomía del estudiante.
Los estudiantes reflexionan sobre su aprendizaje y aplican lo aprendido en nuevos contextos comunicativos.